Manu Mireles es una activista trans no binarie, forma parte de la Secretaria General y es socia fundadora de la Asociación Civil Mocha Celis, e integra la secretaría académica del Bachillerato Popular Travesti Trans “Mocha Celis”. También, es investigadora y docente de la UBA, UNTREF y UNGS. Doctorada en Estudios y Políticas de género de la UNTREF.
En este marco, tras una entrevista con Gaceta Educativa, comentó acerca del próximo aniversario (11 de noviembre) del Bachillerato Popular Travesti Trans “Mocha Celis”, reflexionó sobre lo que la institución representa para la comunidad LGBTQ+ y el acompañamiento de la sociedad. También, habló sobre los desafíos y oportunidades de la pandemia.
El Bachillerato es la primera escuela secundaria trans del mundo, fundada en 2011 en la provincia de Buenos Aires. Cuenta con más de un centenar de estudiantes cada año, de entre 16 y 60 años.
La Mocha comenzó siendo un bachillerato popular, para garantizar los derechos a la educación del colectivo travesti – trans, y el proyecto sociopolítico pedagógico es un proyecto que creció desde el inicio de una forma muy grande
Manu Mireles
“Nosotres pensamos que el acceso a la educación del colectivo travesti – trans tiene que ir unido de la garantía de otros derechos. Por eso, La Mocha incluye no sólo espacios educativos, sino también espacios de formación de oficios, talleres de artes, la posibilidad de tener acompañamiento médico, psiquiátrico, trabajadoras sociales, equipo de bienestar estudiantil, de apoyo docente, un área de acceso a derechos que también trabaja con el acceso a la vivienda, al empleo”, continuó la docente, haciendo referencia al Bachillerato.
También, destaca que cuentan con la materia “Proyecto Formativo Ocupacional, donde les estudiantes aprenden sobre cooperativismo, sobre empleo, a diseñar currículos, en definitiva, a poner en valor todo lo que tiene que ver con el acceso al derecho al trabajo”.
En diciembre de 2014, la primera promoción del secundario del colectivo trans “Mocha Celis”, recibió en el Ministerio de Educación de la Nación sus diplomas y medallas de finalización de estudios. En este sentido, Manu advierte que, “la mención con la que les estudiantes egresan del Bachillerato es Perito Auxiliante de desarrollo de las comunidades”.
Tal es así, que Manu es docente de la materia Desarrollo de las comunidades y cuenta que en la misma, reflexionan acerca de “los problemas sociales, de forma participativa y posibles soluciones”. En este marco, la Mocha “también es un espacio de producción de conocimiento y sentido desde la propia lógica del colectivo travesti – trans y no binario. Por eso, todos los años tenemos un proyecto que contribuye en este sentido a poder evidenciar las distintas situaciones de vulneración de derechos y las propias ideas, representaciones del colectivo travesti trans y no binario en particular, pero de los colectivos LGTIBQ+ en general”.
Cabe recordar, que en 2019 la escuela desempeña un documental que recoge las vivencias de los integrantes del Bachillerato. El mismo, fue declarado de interés para la comunicación social y cultural de la Ciudad de Buenos Aires. También produjo dos libros: “La Revolución de la Mariposas” con el Ministerio Público de Defensa y “Travar el Saber” con la UNDAV, Universidad de Madres de Plaza de Mayo y UNLP. “Somos un espacio que ha trabajado de forma integral”, afirma la investigadora tras mencionar las producciones realizadas en la institución.
Y recuerda, que la Mocha “existió antes de la Ley de Matrimonio Igualitario, algo que nosotres nunca imaginamos que iba a pasar. Pero realmente, hoy en día somos una organización referente, no solamente en el movimiento LGTIBQ+ en argentina, somos una organización referente en América Latina y en el mundo”.
La Mocha ha alcanzado un recorrido que ha trascendido incluso los sueños que teníamos, no solamente por esto del sentido político dentro de los activismos y las militancias, el reconocimiento público que tiene la institución, sino también particularmente la incidencia qué ha podido tener el espacio en el diseño de los nuevos marcos normativos que hemos avanzado en Argentina
Manu Mireles
A partir de una investigación realizada en la Ciudad de Buenos Aires en 2016, la cual reportó que sólo el 24,3% de las personas travestis y trans lograron terminar sus estudios secundarios, se realizó el primer Encuentro Federal de Educación Travesti Trans organizado por el Bachillerato Popular.
El cierre del Encuentro,contó con la participación del ministro de Educación, Nicolás Trotta, y la ministra de Mujeres, Género y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta. Además de la presencia de estudiantes del Mocha Célis, quienes narraron sus historias de vida en relación a la temática, y coincidieron en la necesidad de repensar una escuela con perspectiva de género, sin discriminación y con respeto a la identidad de género autopercibida.
Precisamente, Manu destaca que este tipo de encuentros, con integrantes del Gobierno, “hace que se puede repensar la política pública, a partir de las propias experiencias de organizaciones como la Mocha”.
Con su experiencia en la escuela, la docente comenta que el Bachillerato “me ha cambiado la vida, es un espacio en el que las personas que hacemos parte de la institución podemos reafirmar nuestras identidades en el espacio. Ha sido un ejercicio de libertad absoluto, una gran felicidad, una experiencia de ternura de amor y de crecimiento personal”.
Con la misión de promover la inclusión de personas en la educación formal, para subsanar la discriminación estructural que enfrentan, Manu describe que, “esta comunidad no se construye de forma excluyente ni exclusiva, por el contrario, esta comunidad se construye una forma interseccional con compañeres de comunidades indígenas, afros, inmigrantes, madres solteras, adultos mayores, personas del movimiento villero”.
Con un gran abanico de estudiantes, la investigadora cuenta que el grupo docentes de la escuela, también está integrado por personas travestis trans, donde su currícula “está atravesada por una mirada que propone la perspectiva de género, de ESI y no binaria, y la perspectiva de derechos humanos”. De esta forma, agrega que “tenemos una manera de poder construir un poco la sociedad que queremos. La Mocha es sin duda, la llave para poder acceder a la educación como garante de la justicia social”.
En un trabajo mancomunado con el Ministerio de Educación, Manu afirma que desde que se creó la escuela “existieron grandes cambios”, por ejemplo, se publicaron materiales de ESI con una perspectiva travesti trans no binaria.
Hoy en día tenemos un estado que escucha, un estado que acompaña. Un estado con el que se puede construir horizontalmente
Manu Mireles
Enmarcado, en la Ley de Identidad de Género, la Ley Desarrollo Integral, del Cupo laboral Travesti Trans, el hecho de repensar la educación sexual integral, la docente destaca que desde el Bachillerato, progresivamente “nos fuimos profundizando esta mirada de la pedagógica transfeminista, una mirada que escucha, que es crítica, es una pedagogía de la ternura, una pedagogía que particularmente pone en valor la experiencia, los significados, las historias de les propies compañeres travesti trans y no binaries”.
Dicha manera de llevar adelante las clases, y el día a día en la Mocha, se deben a que las experiencias anteriores con su comunidad educativa travesti trans, “son experiencias en las que nuestros cuerpos, nuestras identidades, nuestras narrativas, nuestras subjetividades no hacían parte de los espacios. No solamente la invisibilización y lo que supone el silencio reproduce grandes niveles de violencia, sino que además, no existe para nosotres por lo menos desde nuestra experiencia, una marica, una trava, una torta, una persona no binaria que no haya sido violentada o excluida en muchos ámbitos familiares, en sus colegios, en los hospitales”, reflexionó la investigadora.
Pandemia
Manu comentó sobre los desafíos y las oportunidades que tuvo el Bachillerato Popular Mocha Célis en pandemia. Y como primer punto, señaló que muchas estudiantes que forman parte de la institución ejercen la prostitución y trabajos que son no registrables “lo que significa que, durante la pandemia, nos quedamos sin la posibilidad de la mayor cantidad de personas que hace parte del espacio”.
Otro desafío que fue protagonista en estudiantes de la Mocha, es que “estaban en lugares a los que sólo iban a dormir, y ahora tenían que estar en cautiverio en estos lugares y eso generó muchísimos niveles de violencia”.
En este marco, Manu sostiene que “la pandemia desde nuestra perspectiva profundizó la violencia estructural y la violencia institucional en contra del colectivo travesti trans y no binario, por eso, el acoso policial se profundizó, la violencia del sistema social de salud se profundizó, los casos de violencia y acoso con la policía”.
Precisamente, para tomar medidas al respecto, conformaron una red de abrigo para acompañar personas travesti trans y no binarias en CABA y Gran Buenos Aires, “comenzamos con 80 estudiantes en la noche y terminamos teniendo un acompañamiento a más de 1500 personas”
Un acompañamiento que constaba de accesos a productos de primera necesidad, como alimento, abrigo, apoyo psicológico, psiquiátrico, médico, en términos de garantía derecho y trámites.
En cuanto a la educación, se sostuvo a través de la virtualidad, y para quienes no tenían acceso a internet o no contaban con dispositivos móviles, se realizaban algunos encuentros para poder continuar con los estudios de cada estudiante “hicimos todo lo que estuviese en nuestras manos y seguimos haciendo, para que el acompañamiento del colectivo se mantuviera”.
Cabe destacar, que “Mocha Célis” antes de la pandemia tenía alrededor de 110 estudiantes y luego de que Alberto Fernández firme el decreto del Cupo laboral, pasaron a tener 400, y continúa la esperanza para seguir sumando más personas al Bachillerato.
Otra oportunidad a la que hace mención Manu, es que durante la pandemia se constituyeron finalmente como Asociación Civil, por lo tanto, “hoy somos más que una escuela, somos mucho más que un espacio que se dedica exclusivamente a la educación, somos un espacio de inclusión de área de inserción laboral, un área de acceso a derechos”.


