Consejo Escolar de Benito Juárez: compromiso, gestión y cercanía con la comunidad educativa

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Por Cristian López. 

El Consejo Escolar de Benito Juárez se consolida como uno de los organismos más activos de la región se enfoca en tareas específicas de mantenimiento, administración de infraestructura, servicios y alimentos. Su presidenta, Laura Ponce, junto a los consejeros Fernanda García y Santana Zabalza, repasan los desafíos actuales, la importancia del trabajo articulado con las escuelas rurales y el rol de la educación pública en tiempos de crisis.

—Como presidenta del Consejo Escolar, ¿cuáles considera que son hoy las urgencias más importantes del sistema educativo en Benito Juárez?

Laura Ponce: No tenemos urgencias graves, lo que ya es una buena noticia. Sí hay cuestiones permanentes a atender, sobre todo en infraestructura: mantenimiento de techos, instalaciones de gas, agua y electricidad. Venimos de una tormenta fuerte y, por suerte, las escuelas no sufrieron daños. Trabajamos con un orden de prioridades y planificación constante para mejorar, incluso en transporte escolar, donde ya hay proyectos en marcha.

—Fernanda, ¿qué te llevó a dar el salto del aula al Consejo Escolar y cómo pensas combinar ambos espacios?

Fernanda García: La motivación vino del ejemplo de Laura y de su esposo, Gustavo. Ellos transmiten una gran pasión por la militancia educativa. Me mueve el amor por las instituciones, los chicos, las compañeras y los auxiliares. En el aula uno se enfoca en su grupo; en el Consejo, se amplía la mirada para trabajar por toda la comunidad educativa.

—Santana, ¿qué te motivó a involucrarte en el Consejo Escolar y qué aportes pensas hacer desde tu mirada particular?

Santana Zabalza: Quise participar porque creo en la educación pública y en el trabajo en equipo. El Consejo Escolar de Juárez tiene una excelente reputación, se trabaja bien sin importar los colores políticos. Mi aporte es seguir proyectando, acompañando y fortaleciendo el futuro de nuestros estudiantes, desde los más pequeños hasta los adultos.

—Laura, ¿qué estrategias tienen para fortalecer el vínculo entre el Consejo Escolar y las comunidades educativas rurales del distrito?

Laura Ponce: Nuestro distrito tiene una particularidad: cuenta con varias comunidades rurales y un sistema de escuelas de concentración, modelo provincial que pronto cumplirá 50 años. Este sistema surgió al reunir la matrícula de distintas escuelas rurales en puntos centrales, lo que permitió crear escuelas con una matrícula más fortalecida. Funciona en parajes como El Luchador, Uriburu, Coronel Bunge, Estación López y la Escuela N° 11, entre otras.

Los alumnos son trasladados por combis que recorren campo por campo, garantizando la asistencia diaria y el acceso a los tres niveles educativos.
Trabajamos muy cerca de las cooperadoras y las delegaciones municipales. Las escuelas rurales están bien equipadas, con transporte, servicio alimentario y comunidades muy comprometidas. La escuela rural sigue siendo el centro de la vida comunitaria, y eso nos llena de orgullo.

—Fernanda, en tu discurso de asunción hablaste de compromiso y pasión. ¿Cómo se traducen esos valores en políticas concretas dentro del Consejo?

Laura Ponce: Fernanda tiene un compromiso enorme con la educación. Además de su tarea docente, se encarga del Servicio Alimentario Escolar y está en todos los detalles. Su trabajo refleja esa pasión.

Fernanda García: Nuestra tarea en el Consejo es de 24 horas, los siete días de la semana. Estamos pendientes de todo: desde la calidad de los alimentos hasta si un niño tiene su lugar en el comedor. Esa dedicación nace de la pasión por lo que hacemos y del deseo de mejorar cada día.

—Santana, en términos de infraestructura, ¿qué proyectos consideran prioritarios para el distrito?

Santana Zabalza: Las escuelas están en muy buen estado. Hace poco se inauguró la Escuela N°18 de Barker con un complejo deportivo de primer nivel. Siempre hay arreglos, claro, pero son de mantenimiento. Tenemos varias obras en marcha y eso nos deja tranquilos.

Laura Ponce: Trabajamos con previsión: antes del calor pensamos en la ventilación y, antes del invierno, en la calefacción. A veces surgen imprevistos, pero los resolvemos rápido. Lo importante es anticiparse.

Fernanda García: Antes se suspendían clases por calor; hoy todas las aulas cuentan con ventiladores, algo que también habla de una gestión comprometida.

—Laura, vos provenís del ámbito docente. ¿Cómo influye tu experiencia en el aula en las decisiones institucionales que tomas desde el Consejo?

Laura Ponce: Ser docente es clave para entender la urgencia de los problemas. Sabemos lo que significa que algo no funcione en una escuela y la necesidad de resolverlo rápido. En el Consejo priorizamos siempre el día de clases, trabajamos articuladamente con el municipio y con las cooperadoras. Tenemos el ojo entrenado para detectar riesgos y necesidades. Ser docentes nos da una mirada práctica y preventiva que mejora la gestión.

—Fernanda, desde tu experiencia docente, ¿cuáles son los principales desafíos que enfrenta hoy la educación pública en Benito Juárez?

Fernanda García: El mayor desafío es atender lo pedagógico y lo social al mismo tiempo. Muchos chicos llegan con necesidades básicas insatisfechas y eso afecta su aprendizaje. La escuela no puede ser ajena a esa realidad: debe acompañar, contener y garantizar que todos los alumnos tengan un lugar donde estar, aprender y alimentarse.

—Santana, desde Fuerza Patria, ¿qué plantean para diferenciarse de gestiones anteriores?

Santana Zabalza: Apostamos a seguir construyendo y fortaleciendo la educación pública, valorando su rol social. Somos una comunidad chica, y eso nos permite estar cerca de los vecinos, escuchar y acompañar. También defendemos las condiciones básicas que hacen posible la educación: una taza de leche, un comedor en funcionamiento, una jornada completa. Esas cosas no son menores, son derechos.

—¿Cómo evalúan el papel del Consejo Escolar en garantizar condiciones dignas de enseñanza y aprendizaje?

Laura Ponce: Es clave que Nación, Provincia y Municipio trabajen con una misma línea política. Cuando eso ocurre, las obras y los programas avanzan. En los últimos años se lograron mejoras significativas en infraestructura, equipamiento y alimentación escolar. Hoy, pese al contexto económico, seguimos gestionando sin endeudarnos y con un fuerte apoyo provincial y municipal.

Fernanda García: Aumentaron los módulos alimentarios y las familias que los necesitan. Incluso quienes trabajan no llegan a fin de mes, por eso la escuela cumple un rol social fundamental.

Laura Ponce: También creció la demanda de desayunos y meriendas. Cada pedido adicional es un indicador de la situación social. Queremos que los chicos estén bien alimentados porque eso también es aprender.

Santana Zabalza: La escuela sostiene a la comunidad. Es el lugar donde se detectan las necesidades y donde se ofrece contención. En este contexto, mantener el trabajo articulado con el municipio y con todos los sectores es fundamental para seguir acompañando a las familias.

Fernanda García: En las últimas elecciones, hasta los opositores reconocieron el trabajo del Consejo Escolar. No hubo críticas, solo una observación anecdótica: “no tienen balanza para la leche en polvo”. Eso habla del nivel de compromiso con el que trabajamos.

Cierre

El Consejo Escolar de Benito Juárez combina gestión, compromiso y vocación docente. En un contexto económico difícil, sus integrantes destacan la importancia de sostener el diálogo, planificar con previsión y mantener la educación pública como prioridad. En sus palabras se percibe una convicción compartida: la escuela es mucho más que un edificio; es el corazón de una comunidad que aprende, resiste y se proyecta hacia el futuro.

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