¿Qué educación tenemos como horizonte? Algunas pistas para comprender la educación por capacidades – Y por qué no de habilidades y competencias

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Los intereses y las necesidades de las personas, tanto en instituciones escolares
formales en todos los niveles y modalidades, como aquellos que se forman en
diversos centros profesionales, o por medio de plataformas e-learning, han cambiado
rotundamente. El horizonte de la educación de estos días debe buscar la formación de
los sujetos considerando su potencial. Principalmente, el sistema educativo, y con ello
los docentes, tienen que observar aquello que los estudiantes poseen, eso que les
pertenece, ya que en muchos casos han identificado y desarrollado múltiples talentos,
habilidades y competencias. En este sentido propongo que reflexionemos por una
educación que no solo ofrezca saberes a conocer, esos que son legítimos, que
curricularmente están seleccionados, sino además equilibrar la formación desde las
capacidades, las habilidades y las competencias. Hoy, pienso, en una educación
desde un enfoque desde la interioridad de cada persona. Digo esto, aludiendo que el
interior, aquello intangible, invisible (en cierto punto) nos ofrece la oportunidad de
hacer crecer, desarrollar y añadir valor a otros. Lo que poseemos (nuestro contenido)
los sujetos humanos, muy pocas veces lo hemos descubierto, y mucho menos
desarrollado; esto es lo llamamos capacidad. Es decir, el potencial, aquella cantidad
de energía contenida, que necesita entrar en movimiento. Los docentes, los
formadores, los instructores y capacitadores, somos aquellos dinamizadores de esas
capacidades. Las personas son capaces de aprender determinados conocimientos y
prácticas. Nuestro primer genuino acercamiento, es reconocer y valorar esas
capacidades.
Por consiguiente, si podemos identificar con ellos su potencial, estamos en
condiciones de generar espacios de aprendizaje que les permitan predisponerse para
realizar o hacer algo. Es decir, reconocerse habilidosos. Pienso a la habilidad como la
característica que posee una persona para llevar a cabo una acción, con facilidad y
naturalidad.
Pero no podemos reducir toda nuestra propuesta a las capacidades y las habilidades,
si no que considero mucho más provechoso pararnos desde un “enfoque
competencial”, es decir enseñar aquellos saberes que nos ayudan SER Y HACER, de
la mejor manera posible, es decir con excelencia. Una persona competente es aquella
que se involucra en un proceso más amplio, donde aprende a desarrollar, hacer crecer y aportar a otros desde todas las dimensiones de su interioridad. En este sentido, no
solo crece individualmente, sino que añade valor a la vida de su comunidad.
Entonces, ofrezco una mirada esperanzadora e innovadora, donde pensemos nuestras
intervenciones de enseñanza atravesadas por el reconocimiento real de capacidades,
habilidades y competencias.
Si podemos reconocer la capacidad que posee cada estudiante, estamos apuntando al
horizonte más enriquecedor, desafiándolo a convertir su habilidad en una destreza, y
así multiplicar su ser, desde una competencia.

Santiago M. Alvarez
Prof. de Educación Tecnológica. (ISPT)
Esp. en Gestión del Sistema Educativo y sus Instituciones (FLACSO)
Tec.Sup. Socioterapeuta con O. en Recreación y Ed. Popular (CEV)

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