La curación de contenidos contemporánea debe incluir a los estudiantes – Luis Sujatovich

Anuncios
Logo Inteligencia Natural

La curación de contenidos necesita una actualización conceptual profunda. Los principios sobre los cuales se estructuraba su elección están dejando de ser relevantes, dado que se trata de materiales que no poseen una relación directa con los formatos tradicionales. Un mapa, un libro, un documento, podían ser evaluados gracias a criterios de confiabilidad que fueron forjándose durante décadas y que tornaban previsible la labor docente: la distancia que separaba aquellos que se podían utilizar y los que no,  era sencilla de reconocer.  Pero ese confort se ha terminado.

La convergencia digital nos sacó de la seguridad de la cultura escolar y nos arrojó a la red. Es por eso que debemos reconstruir nuestros saberes y hallar el lugar que las nuevas circunstancias nos exigen. No basta con saber catalogar una revista, conocer la historia de una canción o determinar si un relato es más conveniente que una película para presentar un tema en clase. Tenemos que afrontar las formas actuales que adopta la cultura aunque carezcamos de las certezas que, hace algunos años, nos arropaban frente a las nuevas generaciones y nos ofrecían una tarima desde la cual mostrar el mundo (tratando de no dejar en evidencia que se trataba de nuestra versión con ínfulas de objetividad). Ahora, no sólo hemos perdido la tarima. También carecemos de las competencias necesarias para dar cuenta de los nuevos géneros. ¿O acaso no nos sentimos más seguros frente a una monografía que frente a un meme?

Es imprescindible que seamos capaces de elaborar criterios didácticos actualizados, eficaces  y que permitan la participación de los estudiantes, para no resignarnos a implementar un microvideo sólo porque les llama la atención. O suponer que un meme sirve para reírse, pero no para pensar.

La confiabilidad y la veracidad ya no son pertinentes. No procede en absoluto indagar en esos atributos en los nuevos materiales. ¿O acaso un micro video ficcional debe ser evaluado en términos de verdad? ¿Importa la fuente documental que inspiró un sticker?  Es preciso, por lo tanto, concentrarse en su productividad discursiva y en las posibilidades didácticas que habilita.

La capacidad de síntesis, la originalidad, la facilidad para convertirse en insumo de otro material, la portabilidad y la generación de múltiples interpretaciones (es decir, que sea capaz de problematizar los diferentes criterios que pueden plantearse sobre un tema), podrían ser algunas de las cualidades a considerar. Sin embargo, cualquier propuesta debería poseer la flexibilidad suficiente para no caer en un impulso dogmático que invalide aquello que busca suscitar, porque la innovación no puede reducirse a seguir un protocolo.

Los géneros discursivos digitales subvierten el orden escolar, porque son los estudiantes quienes dominan sus reglas y los docentes, tratamos de aprender. Por eso es necesario que estén incluidos para clasificarlos y valorarlos,  al igual que se consultaba a los especialistas cuando se confeccionaba un manual. Es preciso que desautoricemos a nuestra subjetividad, (que se destaca por su rapidez para menospreciar aquello que le resulta ajeno), para no repetirnos en nuestra incomprensión. Si la educación no es  contemporánea, se vuelve tradición.

Luis Sujatovich, Prof. y Dr. en Comunicación Social

Compartilo en tus redes sociales