«PEDAGOGÍA DE LA ESPERANZA Y ESCUELA PÚBLICA EN UNA ERA DE DESENCANTO» – Pablo Oscar Salinas

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Así titula Pablo Gentili a uno de los capítulos del libro “Desencanto y Utopía. La educación en el laberinto de los nuevos tiempos” (2014) para hablar de la paradoja que enfrenta, hace al menos un poco más de cuarto de siglo, la escuela. Paradoja que se expresa en aquellos elementos discursivos que anuncian, por un lado, la inviabilidad de la escuela, su impotencia y hasta su progresiva e inevitable desaparición ante la inminente presencia de una “sociedad de la información”, y por otro lado, aquellos que esgrimen la inexorable responsabilidad que tiene la escuela, no sólo en la constitución y reproducción de las diversas penurias sociales, sino también en la producción de respuestas automáticas y redentoras que las erradiquen. De esta manera, afirma Gentili, de la escuela no se espera nada y de ella se espera todo.

Extraña paradoja que nos lleva a pensar como dichas representaciones terminan desvalorizando (por efecto de sobrevalorización) y desjerarquizando (por efecto de sobrejerarquización) las potencialidades y posibilidades efectivas de la práctica pedagógica. “La más cínica forma de confirmar el fracaso de una institución” – dice Gentili – “es exigir que ella haga aquello que no debe o no puede hacer” (Gentili, 2014: 87)

Ahora bien, aunque ambas posturas nos ayudan ligeramente a comprender los innegables procesos de crisis y desencantamiento que imperan en la Educación en tanto institución que otorga un cierto margen cohesionador a la sociedad, no terminan de vislumbrar un panorama favorecedor para la emergencia de algún tipo de alternativa superadora de esta paradójica dicotomía. Es en este intersticio, híbrido, poroso, en donde se replantea nuevamente una alternativa pedagógica (no así la única): la Pedagogía de la Esperanza.

La Pedagogía de la Esperanza (remitiéndonos aquí especialmente a Paulo Freire), es una pedagogía que propone una lectura crítica del mundo que no genere des-esperanza, sino que permita visualizar y utilizar a su favor las diferentes resistencias, capacidades de agencia y experiencias de resiliencia y solidaridad que constantemente los seres humanos vamos construyendo y co-creando en una compleja trama de relaciones sociales/afectivas/vinculares/pedagógicas con Otros. Experiencias y relaciones en donde la escuela pareciera seguir siendo aún todavía un escenario fecundo en donde aflorar. Experiencias y relaciones que se encuentran histórica y culturalmente condicionadas por los contextos que las atraviesan.

Esta última aclaración no debe ser obviada, ya que cuando hablamos de las condiciones materiales, históricas, sociales, culturales que hacen a los contextos latinoamericanos, es necesario comprender los procesos de subalternización, de empobrecimiento estructural económico y cultural, de endeudamiento con organismos de crédito internacional, entre otros, a los que nos vemos sometidos. La pedagogía de la esperanza nace y se refuerza en la indignación que produce nuestra historia de exclusiones y la realidad política que la profundiza.

En tiempos de desencanto y desazón, seguir apostando por una pedagogía que eduque en las trincheras de la esperanza y la liberación es, más que una opción, una responsabilidad que deberemos asumir mancomunadamente.

Bibliografía: Gentili, P. (2014) “Pedagogía de la Esperanza y Escuela Pública en una era de desencanto”. En Desencanto y Utopía: La educación en el laberinto de los nuevos tiempos. CLACSO.

Pablo Oscar Salinas – Estudiante de Trabajo Social por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba. Alumno ayudante del equipo de investigación “Jóvenes, educación, trabajo y participación: estratégias y circuitos de acceso que los jóvenes de sectores populares despliegan en contextos y tiempos de restricciones” de la FCS-UNC.

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