¿QUÉ PUEDE ENSEÑARLE UN YOUTUBER GAMER A UN DOCENTE? – Luis Sujatovich

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Los gamers son Youtubers que se graban jugando a un videojuego y luego lo comparten en su canal. Aunque no le declaran, poseen un principio muy destacable: consideran el juego como algo importante. No simulan entusiasmo, se involucran en las peripecias que realizan con el mismo afán que lo hacen sus suscriptores en sus respectivos dispositivos. Juegan para divertirse, pero intuyen que allí se articulan dimensiones cognitivas, sociales y emotivas que tienen mayor relevancia.

A pesar de contar con miles y a veces con millones de seguidores no temen en aceptar su ignorancia. Si no conocen el modo de resolver un problema, lo mencionan de forma abierta y sin dilaciones. Y además, invitan a su audiencia a que respondan para que todos puedan saberlo. También se generan situaciones en las que el Youtuber no entiende una operación del juego o no alcanzan a comprender para qué podría servir un truco y no se avergüenzan por señalar que no saben qué hacer con eso, pero que seguro alguien podrá hallar el mejor uso. Y cuando alguien avisa que pudo descubrir su utilidad, el Youtuber lo nombra y agradece su participación. Los errores que comenten tampoco suelen editarse para que no se vean, ni nadie comienza a desvalorizarlos por eso. En las transmisiones sincrónicas, cuando ocultar una equivocación es imposible, la aprovechan para expresarse acerca de las precauciones que se deben tomar y para mostrarse falibles.

No buscan asumir un rol que los ubique en un escenario de elegidos que poseen características especiales, sino más bien optan por lo contrario. Son jugadores comunes que le dedican mucho tiempo a la actividad y por eso tienen cierta experiencia, sin que ello suponga que tienen todo el saber acerca del juego. No caen en la trampa del sujeto que aglutina el conocimiento y otorga al resto el rango de meros aprendices. En cuanto al tiempo, se advierte que saben utilizarlo para generar atención por plazos no tan breves: algunos videos llegan a durar entre veinticinco y treinta minutos. Y si es una reunión sincrónica, no menos de una hora. Por lo tanto, no es posible consignar que su éxito se deba a la brevedad, a las ediciones sofisticadas ni tampoco a que su público es ocasional y no se interesa a fondo en el contenido.  Tampoco maltratan a sus espectadores/participantes, y no me estoy refiriendo a la obviedad de que no son groseros o irrespetuosos, sino que plantean una comunicación (¿o acaso debería decir su lúdica y horizontal propuesta de enseñanza y aprendizaje?) sin subestimar. En síntesis, no se proponen ser constructivistas, lo son.

Ojalá que nadie le otorgue veracidad a ninguno de los asuntos referidos en este resumen. Y entonces busque algún video para corroborar que son sólo  falacias producto de una interpretación sesgada. Si cada docente se tomara el trabajo de mirar cómo se desempeñan y de qué forma habilitan al otro para que despliegue sus intereses y su subjetividad, estaríamos en mejores condiciones para aprender de los Youtubers.

Luis Sujatovich, Prof. y Dr. en Comunicación Social

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