La Universidad Nacional de Quilmes entregará una Mención Honorífica a Carmen “Tota” Ramiro de Guede, Madre de Plaza de Mayo y referente de la lucha por la memoria, la verdad y la justicia. El reconocimiento se realizará el jueves 14 de mayo, a las 9.30, en la Escuela Secundaria de Educación Técnica de la UNQ, ubicada en Ezpeleta.
La distinción fue impulsada por el Departamento de Ciencias Sociales de la universidad y aprobada por el Consejo Superior, en conjunto con el Rectorado, organizaciones, centros de estudiantes, graduados y colectivos vinculados a la memoria. La iniciativa busca reconocer una trayectoria marcada por la defensa de los derechos humanos y por el trabajo sostenido en escuelas y espacios comunitarios.
Carmen “Tota” Ramiro de Guede nació en Tunuyán, Mendoza, en 1935, y luego se radicó en Quilmes junto a su esposo Dante Guede. Durante la última dictadura cívico-militar, Dante y su hijo Héctor fueron secuestrados, detenidos en el centro clandestino “Protobanco” y posteriormente asesinados. Desde entonces, Tota inició un camino de denuncia y búsqueda que la llevó a recorrer barrios de Quilmes, Berazategui y Florencio Varela, acompañando a familias obreras atravesadas por el terrorismo de Estado.
Su militancia se integró a la historia de Madres de Plaza de Mayo y continuó durante décadas en distintos ámbitos sociales, políticos y educativos. Aún hoy busca a su nieto o nieta, hijo de Héctor Guede y Viviana D’Angelli, también detenida desaparecida.
El reconocimiento de la UNQ adquiere especial relevancia por realizarse en una institución educativa y, particularmente, en una escuela secundaria. Allí, la memoria deja de ser solo una evocación del pasado para transformarse en una experiencia pedagógica: una forma de transmitir a las nuevas generaciones el valor de la democracia, los derechos humanos y la participación colectiva.
A 50 años del golpe de Estado de 1976, la universidad pública vuelve a asumir un rol central en la construcción de memoria social. En ese sentido, la trayectoria de Carmen “Tota” Ramiro de Guede representa no solo una historia personal de lucha y persistencia, sino también una enseñanza colectiva sobre la necesidad de sostener la verdad y la justicia como pilares de una sociedad democrática.