Las bibliotecas públicas, después de un largo tiempo, a partir de esta semana comenzó a ofrecer la opción de visitar sus archivos y ocupar sus salas para retomar el ritual de la lectura y la investigación.
Asimismo, el formato virtual continúa presente, ya que a través de dicha modalidad se pueden realizar consultas. También, se afianza el préstamo a domicilio como otra forma de acceder al rico acervo de estos espacios.
En los últimos meses, algunas bibliotecas volvieron a abrir sus puertas o están en vías de concretarlo, como la Biblioteca Nacional que recuperaró la modalidad presencial durante esta semana. En muchos casos, ese regreso transcurrió con ritmo sostenido y dinámico, llegándose a cubrir en su totalidad los aforos establecidos para el uso de libros, videos, CDs, o diarios, lo que obligó a ampliar los horarios y días de atención al público.
Por su parte, la Biblioteca del Congreso de la Nación (BCN) abrió tempranamente para la consulta en sala con un aforo de 30 personas por turno. Cada usuario asiste con previa solicitud de un turno, estableciendo día, horario, y el tipo de material que necesitan consultar, por la web, a través de este link
El tiempo de consulta permitido en la sala de la biblioteca, es de tres horas, de lunes a viernes, de 10 a 13 y de 14 a 17, y los fines de semana, de 10 a 15, en un puesto de lectura que se le asigna a cada usuario y cuenta con conectividad para el uso de sus dispositivos móviles, en salas con wifi de alta velocidad.
Para el ingreso, se mantienen los protocolos vigentes como en cada institución, las personas deben llevar tapabocas, y pasar por controles de temperatura, ponerse alcohol en las manos. En el caso de esta biblioteca, se lo invita a utilizar la cabina de sanitización de ozono.
En mostradores con mamparas acrílicas, el personal ingresa a la persona al sistema y le asigna un número de usuario, que se corresponde con el puesto de lectura, que consiste en una mesa y silla numeradas, con conectividad para el uso de sus dispositivos móviles.
Cuando finaliza la consulta o el tiempo de permanencia en las salas, el personal corrobora que la persona no posea materiales bibliográficos en préstamo, para poder retirarse. En tanto, las bibliotecas de la Ciudad de Buenos Aires, la modalidad presencial de consulta en sala comenzó en cinco instituciones, desde el 17 de agosto pasado, donde las personas no solo pueden asistir para leer, sino que también lo hacen para trabajar o tomar clases y en la mayoría de los casos, lo realizan a través de sus propios dispositivos tecnológicos, sacando turno previamente de manera virtual a través de este link
Precisamente, las personas pueden asistir en tres turnos diarios, de dos horas (10, 12 y 14) de lunes a viernes, que se pueden renovar para prolongar la estadía. La mayoría de los asistentes utilizan los espacios para estudiar con material propio o trabajar con sus dispositivos, en menor medida se observan los usuarios de lectura bibliográfica, estos prefieren usar el servicio de préstamo domiciliario, informó el Ministerio de Cultura porteño.
Otros establecimientos como la biblioteca Miguel Cané, de Boedo, Ricardo Güiraldes, de Recoleta, y Joaquín V. González, de La Boca, permanecen afectadas por el servicio DetectAR, la cual establece estrategias especiales para el abordaje territorial en áreas definidas donde se detecta o estima un incremento en el número de casos.

