SUTEBA volvió a instalar en la agenda educativa bonaerense un tema que viene creciendo dentro y fuera de las aulas: la violencia digital. En una reunión realizada el 6 de abril, el gremio informó que su Equipo Interdisciplinario de Abordaje de Violencias en las Escuelas trabajó sobre un conjunto de problemáticas que hoy impactan de lleno en las condiciones de enseñanza y de trabajo docente, entre ellas el acoso en redes, el uso de teléfonos celulares en el aula, la violencia digital y la necesidad de una implementación efectiva de la desconexión digital.
La novedad no pasa esta vez por un reclamo estrictamente salarial, sino por la decisión del sindicato de poner en primer plano un fenómeno que desborda las categorías tradicionales de convivencia escolar. Lo que SUTEBA plantea es que las escuelas ya no enfrentan solamente episodios de conflicto cara a cara, sino también situaciones mediadas por redes sociales, circulación de contenidos, hostigamientos virtuales y una extensión de las tensiones escolares más allá del edificio y del horario de clases.
Ese corrimiento del problema es relevante porque obliga a repensar las herramientas institucionales disponibles. Cuando el gremio habla de acoso en redes, de violencia digital y de desconexión, está señalando que parte de los conflictos actuales se producen en un territorio híbrido, donde conviven la vida escolar, la exposición permanente en plataformas digitales y nuevas formas de presión sobre docentes y estudiantes. La propia formulación sindical ubica estas cuestiones dentro de las condiciones laborales y no solo como un problema de disciplina o convivencia.
El posicionamiento del sindicato dialoga además con un proceso más amplio. En 2025, el Frente de Unidad Docente Bonaerense ya había llevado a la DGCyE la preocupación por las distintas manifestaciones de violencia que afectan a estudiantes, docentes y comunidades educativas, y había reclamado recursos concretos para implementar mecanismos de resguardo y reparación. En aquel momento, el frente sindical insistió en la necesidad de defender a la escuela pública como un “territorio de paz”. La novedad de este año es que esa preocupación empieza a tomar una forma más específica en torno al entorno digital.
La discusión tiene proyección directa sobre la política educativa bonaerense. Si la violencia digital, el uso de celulares y la desconexión pasan a consolidarse como ejes de trabajo gremial e institucional, es probable que el debate ya no se limite a protocolos de actuación frente a casos extremos, sino que avance también sobre formación docente, acompañamiento a equipos escolares, regulación de usos tecnológicos y definición de nuevos resguardos para la tarea educativa.
En un escenario donde las escuelas enfrentan demandas crecientes y conflictos cada vez más complejos, la advertencia de SUTEBA vuelve a poner una pregunta sobre la mesa: cómo acompañar a las comunidades educativas cuando la violencia ya no empieza ni termina en el aula.